El ecosistema fintech en México continúa expandiéndose, pero la adopción real avanza a un ritmo más lento.
Según datos de Finnovista Fintech Radar 2025, el 63% de las fintech cripto del país utiliza stablecoins para remesas, mientras que el 50% las implementa para comercio transfronterizo.
Infraestructura de pagos y retos operativos
Sin embargo, México aún carece de un marco regulatorio específico para las stablecoins, lo que genera un vacío legal significativo para las empresas que ya las utilizan.

Esta desconexión ha acompañado el crecimiento sostenido del sector en el país, que se ubica entre los mercados con mayor volumen de transacciones en stablecoins en América Latina.
Interoperabilidad y estándares abiertos
En esta etapa, las stablecoins están evolucionando hacia verdaderas infraestructuras de pago, expandiendo su uso pese a los riesgos persistentes relacionados con liquidez y resiliencia.

La interoperabilidad sigue siendo uno de los desafíos más críticos, ya que las ganancias en velocidad pierden relevancia si los sistemas de pago no pueden conectarse entre redes.
El panorama regulatorio internacional
Briana Marbury, de la Fundación Interledger, sostiene que estas herramientas solo alcanzarán su potencial cuando operen dentro de redes construidas sobre infraestructura compartida.
A nivel internacional, el contraste es evidente con la Unión Europea implementando marcos como MiCA y Estados Unidos promulgando la GENIUS Act en 2025.
Futuro y competitividad en el mercado mexicano
En contraste, la Ley Fintech de México no ha avanzado al mismo ritmo, manteniendo la emisión de stablecoins bajo una clasificación de actividad restringida.

México se encuentra en un punto de inflexión donde la falta de reglas claras podría poner en riesgo su liderazgo en América Latina frente a otros mercados.
