La industria de centros de datos se perfila como uno de los principales motores de inversión para la economía digital en México, con una inversión anunciada de 82.5 mil millones de dólares para el periodo 2026-2031. Sin embargo, para aprovechar plenamente este potencial será necesario fortalecer la infraestructura energética, la conectividad, el talento especializado y la proveeduría nacional, además de cambiar la falsa idea de un alto consumo de agua de la industria.
Durante la conferencia “El auge en la construcción de centros de datos: los retos que enfrenta la industria en México”, organizada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), Adriana Rivera Cerecedo, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Data Centers (MexDC), señaló que los centros de datos son la infraestructura física que hace posible los servicios como la nube, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, el Big Data y el Internet de las Cosas.
Desafíos de ingeniería y gestión de recursos
Jesús Campos López, presidente del XVI Consejo Directivo del CICM, destacó que detrás de la transformación digital existe una sólida base de ingeniería. “Detrás de la nube hay centros de datos; detrás de los datos hay infraestructura, energía, conectividad y talento. En pocas palabras, hay mucha ingeniería”, afirmó.

Respecto al uso del agua, Campos López subrayó que el reto no es elegir entre desarrollo tecnológico y sustentabilidad, sino diseñar ambos de manera responsable. “El agua no debe ser un obstáculo para el desarrollo tecnológico del país, sino un recurso que bien gestionado lo haga posible. La ingeniería cuenta hoy con soluciones para reducir consumos, reutilizar recursos y operar con mayor eficiencia”, señaló.
Capacidad instalada y concentración regional
Rivera Cerecedo explicó que actualmente México opera cerca de 280 megawatts en centros de datos y construye otros 205 megawatts adicionales, aunque el país requerirá alcanzar alrededor de 1.7 gigawatts para responder a los proyectos anunciados por las empresas del sector. Agregó que el 72% de los centros de datos del país se concentra en Querétaro, gracias a sus ventajas en conectividad e infraestructura.

En conclusión, identificó cinco retos para el crecimiento de la industria en México: energía y conectividad; desarrollo de proveeduría especializada; experiencia técnica en diseño, construcción y operación; formación de talento; y cambiar la percepción de que los centros de datos son grandes consumidores de agua. Al respecto, precisó que las tecnologías actuales han reducido significativamente la huella hídrica de estas instalaciones, por lo que la sustentabilidad y el desarrollo tecnológico pueden avanzar de manera conjunta.
Alternativas energéticas y visiones del comité
En los comentarios a la conferencia, Gerardo Hiriart Le Bert, coordinador Adjunto del Comité de Energía CICM, destacó la necesidad de atender el creciente consumo energético de los centros de datos, particularmente ante su expansión en regiones como el Bajío, y propuso a la geotermia como una alternativa viable y ya estudiada en México, con potencial de aportar miles de megawatts, incluso mediante tecnologías avanzadas de aprovechamiento de recursos de menor temperatura. Por su parte, César Herrera Toledo, coordinador del Comité de Infraestructura del CICM, enfatizó que el desarrollo de los data centers debe abordarse desde una visión integral que considere conjuntamente el binomio agua-energía, a fin de garantizar un crecimiento verdaderamente sustentable de esta infraestructura.
En su intervención, Roberto Aguerrebere Salido, Coordinador del Comité de Desarrollo Urbano Sustentable, destacó que el desarrollo de los centros de datos puede convertirse en un motor de productividad, inversión y bienestar, especialmente cuando se integra a estrategias regionales como la de Querétaro. Finalmente, a nombre del Club de estudiantes del CICM, Víctor Sánchez Camargo señaló que los centros de datos son una industria en consolidación, impulsada por la creciente demanda energética asociada a la inteligencia artificial, la cual –citó a organismos internacionales– podría duplicar el consumo eléctrico hacia el final de la década.
