La infraestructura tecnológica del sistema financiero en México presenta limitaciones para atender a los sectores que requieren financiamiento formal. Datos correspondientes al cierre de 2025 indican que solo el 26.5 por ciento de las empresas del país utilizó créditos de la banca comercial, mientras que el 84.7 por ciento no obtuvo ningún tipo de recurso nuevo.
En este escenario, el déficit de financiamiento para las micro, pequeñas y medianas empresas se calcula en 164 mil millones de dólares, lo que equivale cerca del 14 por ciento del Producto Interno Bruto nacional. Esta situación evidencia que el problema principal no radica en la disponibilidad de capital, sino en los obstáculos operativos que dificultan la colocación de los fondos necesarios.
Obstáculos operativos en las instituciones
El análisis señala que las dificultades provienen de procesos dependientes de intervención manual y plataformas con problemas de comunicación interna. Estas fallas operativas impiden que las organizaciones modifiquen sus catálogos de productos con rapidez, reflejando que los sistemas financieros tradicionales operan por debajo del ritmo que exige el mercado actual.

Como consecuencia de este rezago, únicamente el 15 por ciento de las pymes en el país mantiene una estrategia digital funcional. Esta cifra demuestra una carencia de aliados tecnológicos que se adapten a las necesidades operativas de los negocios locales, limitando su integración al entorno digital formal.
Pilares para una originación eficiente
La modernización de los procesos de crédito requiere la implementación de tres ejes operativos fundamentales para reducir costos. El primer pilar consiste en el uso de scoring en tiempo real mediante análisis de facturación electrónica y flujos de caja a través de APIs digitales.

El segundo eje contempla la adopción de cores bancarios modulares para habilitar líneas de crédito en plazos cortos, sustituyendo a las arquitecturas monolíticas. El tercer componente se enfoca en la automatización completa de las solicitudes hasta la dispersión de los recursos, disminuyendo el costo operativo por cada crédito otorgado.
La perspectiva del sector tecnológico
Ante este panorama, Ernesto García, CEO de AurumCore, indicó que la actualización de los sistemas informáticos constituye un requisito básico para atender a los segmentos marginados por la banca tradicional. El directivo enfatizó que la tecnología no debe considerarse un elemento exclusivo de las grandes instituciones financieras.
Las señales de alerta en las organizaciones financieras se manifiestan en retrasos de conciliación y problemas de integración digital. Cada una de estas fricciones genera costos operativos elevados y provoca la pérdida de clientes frente a alternativas más ágiles en el mercado financiero.
Inclusión financiera y disparidad regional
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 registró que el 76.5 por ciento de la población adulta posee al menos un producto financiero formal, alcanzando su cifra más alta desde el año 2015. No obstante, este indicador desciende al 67.7 por ciento en la región sur del país y al 58.2 por ciento entre la población indígena.
Para reducir esta distancia, las organizaciones requieren sistemas flexibles y de bajo costo que prescindan de infraestructura física excesiva. En respuesta a esta demanda, plataformas como AurumCore ofrecen una arquitectura modular orientada al diseño y lanzamiento de productos financieros adaptados a diversos perfiles de usuario.
Infraestructura y competitividad futura
La plataforma AurumCore permite a las organizaciones activar capacidades operativas de acuerdo con sus necesidades de crecimiento sin rediseñar sus sistemas desde el inicio. De acuerdo con Ernesto García, la competitividad del crédito comercial dependerá de la infraestructura tecnológica disponible para el análisis de riesgo y no del tamaño de las redes de sucursales.
AurumCore mantiene una visión orientada a resolver los retos actuales y futuros del mercado financiero a través de una estructura modular abierta. Esta estrategia busca facilitar que las instituciones logren incluir y servir de manera eficiente a los segmentos desatendidos.
Definición estratégica para la industria
La actualización de la infraestructura representa una decisión directiva que trasciende un simple proyecto de tecnología de la información. Esta medida define la capacidad de las organizaciones para competir y crecer dentro del mercado nacional.
El desafío central para las instituciones radica en evaluar si sus plataformas actuales impulsan su desarrollo o si se han convertido en el principal obstáculo para su crecimiento comercial. La respuesta a este cuestionamiento determinará a los verdaderos líderes de la industria financiera en el futuro próximo.
