El avance acelerado de la Inteligencia Artificial no solo ha traído eficiencia a las empresas, sino que ha dotado a los ciberdelincuentes de herramientas para sofisticar sus ataques. En el marco del Día Internacional de la Protección de Datos, se alerta sobre el crecimiento del phishing, táctica que induce a los usuarios a compartir información sensible mediante engaños digitales.
América Latina se ha convertido en un objetivo prioritario, siguiendo una tendencia global de incremento en ataques de ingeniería social. Según datos de Fortinet, la IA generativa ha impulsado un aumento del 500% en el robo y circulación de credenciales en la darknet.
El auge del phishing inteligente
Sergio Pohlmann, de Xertica.ai, señala que estamos ante una nueva generación de fraudes donde la IA permite ataques altamente dirigidos. Estos ataques explotan el lenguaje, el contexto y el comportamiento humano para vulnerar sectores críticos como finanzas, gobierno y salud.

Para contrarrestar esta amenaza, surge el concepto de “IA Blindada”, que integra seguridad, gobernanza de datos y arquitectura segura. El objetivo es evitar que las propias herramientas de IA de las organizaciones se conviertan en vectores de riesgo para datos sensibles.
Cultura de seguridad y capacitación
Pohlmann enfatiza que ninguna solución tecnológica es eficaz si el personal no está debidamente preparado. Las capacitaciones recurrentes y simulaciones de ataques son pilares fundamentales para reducir el impacto real del phishing.

La protección de datos ha evolucionado de ser un tema meramente técnico a una prioridad estratégica de negocio. En el contexto actual, proteger la información es sinónimo de proteger la confianza del cliente y la reputación institucional.
Prioridad estratégica para el crecimiento
Xertica.ai, con operaciones en ocho países incluyendo México y Brasil, defiende un uso responsable de la IA alineado con regulaciones locales. La empresa emplea a 400 personas y atiende a 800 clientes, consolidándose como un socio clave de Google en la región.
Invertir en entornos seguros permite a las empresas crecer e innovar de forma responsable en la sociedad. La misión de la organización sigue siendo generar un impacto positivo mediante el uso consciente de la tecnología en sectores como salud y educación.
