En un entorno marcado por la volatilidad de los aranceles y el impacto de prácticas como el dumping, las empresas en Latinoamérica enfrentan una presión inédita sobre sus márgenes de beneficio. En la actualidad ya no es suficiente con incrementar las ventas; la verdadera rentabilidad depende de la inteligencia con la que se protegen los recursos financieros de la organización.
La “tormenta perfecta” provocada por factores externos obliga a que el área de Compras evolucione de una oficina administrativa a una función estratégica. El Director de Compras (CPO) moderno debe integrarse en la toma de decisiones de alto nivel para mitigar riesgos financieros y garantizar la continuidad del negocio en un terreno de juego disparejo.
El rezago tecnológico y los peligros de la opacidad operativa
A pesar de la necesidad de modernización, muchas corporaciones en la región aún gestionan presupuestos millonarios mediante procesos manuales y herramientas desconectadas. Este rezago limita la capacidad de los equipos de compras para actuar como consultores internos que detecten innovación y optimicen la demanda, dejando a las empresas vulnerables ante ineficiencias estructurales.

Uno de los riesgos más críticos derivados de esta falta de digitalización es la carencia de compliance o cumplimiento normativo. La opacidad en la selección de proveedores y la falta de trazabilidad pueden exponer a las organizaciones a sanciones fiscales severas, fraudes internos, conflictos de interés y las costosas compras “Maverick”, que ocurren fuera de los contratos establecidos.
Las cinco prácticas clave del Total Spend Management (TSM)
Para proteger la operación, Chávez propone adoptar la visión de Total Spend Management (TSM), que busca un control holístico de todo el gasto —directo e indirecto— bajo una sola plataforma de inteligencia. Entre las prácticas recomendadas destaca la visibilidad total de la data para entender quién gasta y con quién, lo que permite consolidar volúmenes y negociar mejores precios ante las fluctuaciones del mercado.

Asimismo, es fundamental implementar un compliance automatizado bajo la política de “No PO, No Pay” (sin orden de compra no hay pago), bloqueando sistemáticamente facturas que no cumplan con los controles internos. También se debe evaluar la salud financiera y legal de los proveedores para evitar quiebres en la cadena de suministro y digitalizar el ciclo Source-to-Pay para liberar al talento de cargas operativas manuales.
Alianzas tecnológicas para la transparencia y liquidez
La transformación hacia el TSM requiere herramientas de clase mundial, como las ofrecidas a través de la alianza entre Ankura y Coupa. Estas plataformas integran Inteligencia Artificial e “Inteligencia Comunitaria” para permitir que las empresas mexicanas pasen de la opacidad a la transparencia absoluta en sus gastos, optimizando además el capital de trabajo mediante términos de pago dinámicos.
Por: Jorge Chavez, Managing Director en Ankura
