Los fraudes basados en ingeniería social, y en particular las estafas románticas, representan uno de los mayores retos para la seguridad bancaria moderna. El uso de la inteligencia artificial (IA) ha provocado un aumento drástico y una mayor sofisticación en las estafas románticas a nivel global debido a que los estafadores utilizan herramientas de IA generativas para crear perfiles falsos con la finalidad de ganarse la confianza de las víctimas.
Las estafas de romance se encuentran entre los fraudes de más rápido crecimiento en el mundo. De acuerdo con el Informe Global de Crímenes Financieros de Nasdaq 2024, las estafas románticas y otros engaños de confianza causaron pérdidas globales anuales estimadas en 3.800 millones de dólares.
El impacto de la inteligencia artificial generativa en el fraude
Josué Martínez, Global Advisor para BioCatch Latinoamérica, opina que las estafas románticas aprovechan el auge de las aplicaciones de citas y redes sociales, y la inteligencia artificial permite a los ciberdelincuentes crear perfiles más convincentes. Incluso pueden utilizar audios y videos manipulados para suplantar identidades, haciendo que la detección de estas estafas sea cada vez más difícil.

Según el experto, clientes de BioCatch en todo el mundo reportaron un aumento del 63% en las estafas románticas entre 2024 y 2025. La IA está potenciando estas estafas mediante Deepfakes para generar imágenes reales, clonación de voz para simular crisis, y chatbots avanzados (LLMs) para mantener conversaciones afectuosas masivas sin errores gramaticales.
La manipulación psicológica y el caso de Cecilie Fjellhoy
Los estafadores de romances se comunican a través de redes sociales populares como WhatsApp, Instagram o Facebook, para entablar una relación y ganarse la confianza de la persona objetivo, hablando o chateando varias veces al día. Posteriormente, inventan una historia y piden dinero, como ocurrió en el caso de Cecilie Fjellhoy, quien conoció en línea a un hombre que se hacía pasar por el CEO de una empresa de diamantes.

Luego de establecer una relación, él la manipuló con amenazas falsas y la convenció de usar su nombre y sus tarjetas de crédito, resultando en pérdidas de más de £200.000 y la bancarrota. Más allá de la pérdida económica, el fraude provocó un profundo daño emocional y de identidad, agravado por ser tratada como sospechosa en lugar de víctima por las instituciones.
Desafíos en la detección bancaria y biometría conductual
Este tipo de estafas son complejas de detectar porque, a diferencia de un robo de identidad, el titular de la cuenta utiliza sus propias credenciales y métodos de autenticación habituales para enviar el dinero. Las víctimas suelen realizar las transferencias sin alterar sus patrones de comportamiento habituales en la banca digital, lo que no levanta alertas automáticas de cuenta comprometida.
A pesar de esta dificultad, las instituciones financieras pueden implementar tecnologías avanzadas como la Biometría Conductual, la cual analiza cómo el usuario interactúa con la app o web. Si la víctima está bajo coacción o estrés al enviar dinero, su comportamiento cambia en aspectos como la velocidad de tecleo o pausas, lo que genera una alerta eficaz contra la ingeniería social.
Recomendaciones para la prevención de fraudes románticos
Gracias al uso de esta tecnología, BioCatch reporta que un banco mejoró su tasa de detección de estafas en un 67% durante el primer mes, llegando a identificar casi el 84% de los intentos en meses posteriores. Otro gran banco mejoró su tasa de detección en un 73% durante el primer mes de implementación de estas herramientas de defensa.
Para finalizar, Josué Martínez recomienda nunca enviar dinero, tarjetas de regalo ni información financiera a personas que no se conozcan en persona, sin importar cuán conmovedora sea su historia. También aconseja no responder llamadas de números desconocidos y nunca compartir información personal por teléfono o mensaje de texto para evitar caer en estas redes criminales.
