La conversación sobre métodos de pago digitales en México ha evolucionado: ya no se trata solo de ofrecer más opciones al consumidor, sino de optimizar la operación del negocio. En este contexto, las soluciones impulsadas por el Banco de México, como CoDi® (Cobro Digital) y DiMo® (Dinero Móvil) se perfilan como herramientas estratégicas para que el retail mejore su eficiencia operativa y el customer service.
A diferencia de otros medios de pago digitales, estos sistemas están diseñados para simplificar la operación del comercio y acelerar la conversión sin requerir inversiones complejas en infraestructura. CoDi® y DiMo®, impulsados por el Banco de México, permiten a los comercios recibir pagos electrónicos inmediatos sin terminales físicas ni procesos complejos.
Beneficios de la implementación de sistemas inmediatos
CoDi® opera mediante transferencias SPEI iniciadas desde la app bancaria del cliente con QR o NFC, mientras DiMo® posibilita enviar y recibir dinero usando solo el número de celular vinculado a la cuenta. En ambos casos, el dinero se deposita en segundos directamente en la cuenta del comercio, lo que simplifica la operación, reduce fricción en el pago y amplía el acceso al pago digital.

Napse, empresa tecnológica especializada en soluciones para retailers omnicanal, coincide en que la adopción se vuelve clave por razones concretas de negocio. Cuando el cliente puede pagar desde su banca móvil en segundos, se reducen abandonos en caja o en comercio electrónico, especialmente en compras impulsivas o de ticket bajo.
Impacto en la conversión y el flujo de caja
Esto cobra aún más sentido si consideramos que el monto promedio de las operaciones con CoDi® ronda entre $930 y $950 pesos, mientras que en DiMo® se ubica entre $450 y $600 pesos, rangos que coinciden precisamente con ese tipo de compras donde la rapidez y la facilidad del pago son determinantes para cerrar la venta. Muchos comercios pueden habilitarlo rápidamente y comenzar a operar pagos digitales sin costos elevados, ya que no requiere equipos sofisticados ni procesos largos de integración.

La mejora inmediata del flujo de caja es evidente, pues el dinero llega directamente a la cuenta del comercio, eliminando tiempos de espera y facilitando la conciliación diaria, algo crítico para negocios con alta rotación de venta. El mismo método puede utilizarse en tienda física, e-commerce o incluso ventas por mensajería, lo que permite integrar mejor la experiencia omnicanal y mantener una experiencia consistente en todos los canales.
Inclusión financiera y modernización estratégica
Muchos usuarios tienen cuenta bancaria pero no utilizan tarjetas; estos métodos abren nuevas oportunidades de conversión para el comercio y fomentan la inclusión de consumidores sin plástico. Brindar opciones para que el cliente se sienta más cómodo o familiarizado permite a los retailers vender de forma eficiente, optimizando su operación y creando una experiencia más confiable para el consumidor.
La modernización del pago se perfila como uno de los movimientos más rentables y estratégicos para el comercio en México en los próximos años. Integrar métodos regulados por el banco central fortalece la confianza en cada transacción, dejando claro que las empresas deben adoptarlos para generar beneficios tanto para su operación como para el consumidor.
