Rankmi presenta 4 recomendaciones para evitar el ausentismo, la fatiga laboral y caída de productividad durante el Mundial 2026: Planificación de vacaciones y coberturas con anticipación; Medir la productividad por resultados y no por presencia; Fortalecer esquemas de flexibilidad laboral y Utilizar tecnología para monitorear clima y carga operativa. Actualmente, problemas relacionados con ansiedad, burnout y estrés laboral generan pérdidas de productividad equivalentes a miles de millones de dólares anuales a nivel global, según estimaciones de la OMS.
Con millones de aficionados siguiendo el Mundial 2026 y un aumento significativo en la actividad económica asociada al torneo, las empresas mexicanas enfrentan uno de los mayores retos operativos del año. El incremento en solicitudes de permisos, cambios de turno, concentración de vacaciones y distracciones durante partidos clave podría impactar la productividad de sectores como retail, hospitalidad, logística, manufactura y servicios.
Estrategias de planificación interna
A este escenario se suma una realidad laboral preexistente. México continúa entre los países que más horas trabajan dentro de la OCDE y, según el estudio Pulso Expectativas y Vacaciones 2026 de Rankmi, 6 de cada 10 trabajadores mexicanos no logra desconectarse completamente del trabajo durante sus periodos de descanso. Frente a ello, la compañía compartió 4 recomendaciones para mantener la continuidad operativa sin afectar el bienestar de los equipos:

- Reforzar la planificación de vacaciones, permisos y coberturas: uno de los principales desafíos para las organizaciones será la concentración de solicitudes de tiempo libre durante partidos de alta audiencia. Para evitar afectaciones operativas, las empresas deben anticipar esquemas de reemplazo, redistribución de cargas de trabajo y cobertura de funciones críticas.
Flexibilidad en los entornos corporativos
- Medir desempeño por resultados y no por presencia: durante eventos masivos suele incrementarse el llamado “ausentismo silencioso“, donde las personas permanecen conectadas, pero disminuyen sus niveles de concentración o productividad. Por ello, Rankmi recomienda fortalecer modelos de gestión basados en objetivos, desempeño y cumplimiento de metas.

“Las organizaciones que intenten gestionar este periodo únicamente desde el control horario probablemente enfrentarán mayores niveles de fricción. Hoy la conversación debe centrarse en cómo mantener la continuidad operativa sin generar desgaste adicional en los equipos. La planificación, la flexibilidad y la claridad de objetivos serán mucho más efectivas que las medidas restrictivas”, señaló Felipe Cuadra, Director de Recursos Humanos y Cofundador de Rankmi.
Adaptación del liderazgo operativo
- Implementar esquemas de flexibilidad laboral cuando sea posible: modelos híbridos, ajustes temporales de horarios o esquemas escalonados pueden ayudar a reducir tensiones operativas sin afectar el servicio. Para que estas medidas funcionen correctamente, es importante que las organizaciones cuenten con mecanismos que les permitan registrar la asistencia y el tiempo efectivo de trabajo, independientemente de si las personas se encuentran en casa, en la oficina o bajo esquemas mixtos. Estudios han demostrado que la flexibilidad bien gestionada contribuye a disminuir estrés, rotación y ausentismo, especialmente durante periodos de alta carga emocional o social.
“La conversación ya no gira únicamente alrededor del control de horario. Hoy las empresas necesitan entender cómo equilibrar continuidad operativa, bienestar y desempeño en un entorno donde las dinámicas laborales son cada vez más flexibles y cambiantes. Contar con visibilidad sobre la asistencia y disponibilidad de los equipos se vuelve clave para lograr ese equilibrio. El Mundial acelerará esa conversación dentro de muchas organizaciones”, agregó Cuadra.
Impacto macroeconómico y proyecciones de audiencia a gran escala
- Monitorear el bienestar y la carga operativa de los equipos: mandos medios, supervisores y líderes operativos suelen absorber una parte importante de la presión durante eventos de gran escala. Herramientas de analítica laboral, clima organizacional y automatización permiten detectar señales tempranas de agotamiento antes de que impacten directamente en la operación.
“El Mundial puede convertirse en una gran oportunidad para que las empresas revisen cómo están gestionando la experiencia de sus colaboradores. Aquellas organizaciones que logren equilibrar productividad, bienestar y flexibilidad tendrán equipos más comprometidos y resilientes. No se trata de detener la operación, sino de adaptarla inteligentemente a una realidad que ya está ocurriendo”, finalizó Cuadra.
De acuerdo con estimaciones de FIFA, el Mundial 2026 será el torneo más grande de la historia, con más de 6 millones de asistentes proyectados y una audiencia global superior a los 5 mil millones de personas. Para la compañía, el impacto no solo será turístico o económico: también modificará temporalmente la forma en que millones de mexicanos trabajan, descansan y se organizan dentro de las empresas.
