Capacitación sin retorno, el entorno laboral frena la productividad de las mujeres

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El impacto de la formación profesional es desigual entre géneros según la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 de Buk
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Redaccion

Capacitación sin retorno: El entorno laboral frena la productividad de las mujeres. Aunque hombres y mujeres acceden a capacitación, el impacto de productividad es desigual, ya que el 38% de los hombres reporta mejoras tras formarse frente al 29% de las mujeres, de acuerdo con la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 de Buk.

El entorno laboral, marcado por el estrés y la sobrecarga, actúa como un “techo de cristal” para el aprendizaje: el 43% de las mujeres identifica el estrés como una barrera de desempeño, cifra que escala al 47% en posiciones de liderazgo.

Factores estructurales y brechas de género en el mercado laboral

En un mercado laboral en el que el 76% de los profesionales en reclutamiento considera que contratar por competencias será clave para el futuro del trabajo, la capacitación se ha convertido en una herramienta central para que las organizaciones desarrollen talento y mejoren su productividad.

Foto tomada de la red social Facebook Buk México

Sin embargo, la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 elaborada por Buk, revela que el retorno de esta inversión en capacitación es desigual entre géneros debido a fricciones estructurales en el entorno de trabajo.

Diferencias en la percepción de eficiencia y calidad del trabajo

De acuerdo con la radiografía de Buk, plataforma de Recursos Humanos, en América Latina 45% de los hombres reporta haber participado en alguna capacitación durante el último año, frente a 40% de las mujeres. La diferencia se amplía cuando se analiza el impacto de esa formación en el desempeño laboral.

Foto tomada de la red social Facebook Buk México

Al evaluar los resultados del desarrollo profesional, la diferencia de género se agudiza drásticamente. Solo 3 de cada 10 mujeres sienten que su productividad y eficiencia mejoran tras formarse, una cifra significativamente menor al 38% de los hombres. Lo mismo ocurre con la calidad del trabajo (26% mujeres vs 32% hombres).

El liderazgo y la carga de la doble jornada

Esta brecha de impacto no desaparece con el éxito profesional; por el contrario, se mantiene en los niveles de toma de decisiones, donde los líderes reportan un retorno de productividad del 40%, siete puntos por encima de lo que logran las mujeres en posiciones de liderazgo (33%). Estas cifras revelan un obstáculo invisible: justo cuando las profesionales deberían estar escalando hacia la alta dirección, la carga de la doble jornada y las labores de cuidado actúan como un freno, restándoles tiempo vital para el desarrollo de competencias.

El entorno laboral como factor clave. El estudio también evidenció una diferencia clave en cómo impacta el liderazgo: en los hombres, asumir estos roles suele facilitar su crecimiento y aplicación de habilidades; en cambio, en las mujeres ocurre lo contrario. Cuando ellas llegan a posiciones de liderazgo, su nivel de estrés aumenta del 41% al 47%, lo que incrementa la carga laboral y dificulta poner en práctica nuevos conocimientos, frenando así su desarrollo profesional.

 

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