Para cualquier organización, la preparación ante un sismo representa una decisión financiera de alto impacto que permite disminuir costos de recuperación, daños materiales y suspensiones en la operatividad. De acuerdo con estimaciones globales sobre la reducción de desastres señaladas por Vase Sísmica, cada peso destinado a la prevención puede evitar entre 4 y 15 pesos en pérdidas futuras.
Esto implica que implementar sistemas de alerta, capacitación y protocolos efectivos resulta considerablemente más económico que afrontar la posterior destrucción de maquinaria o la interrupción de actividades. Al respecto, la ingeniera geofísica Jocelyn Vargas, quien funge como CEO de la empresa emisora, advirtió que la costumbre ante estos fenómenos no equivale a una verdadera preparación institucional.
Consecuencias económicas de las emergencias
Los estragos económicos derivados de las emergencias pueden prolongarse de manera significativa tras la conclusión del movimiento telúrico, tal como lo evidencian las estadísticas oficiales. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía citados en el documento, 16.1% de los establecimientos en las ocho entidades más golpeadas sufrieron daños en su infraestructura o servicios.

Asimismo, la información institucional detalla que el 39.3% de los negocios consultados suspendió sus operaciones temporalmente, destacando que el 22.6% de estos permaneció inactivo por un lapso superior a tres días. En el caso específico de la Ciudad de México, el 48.9% de las unidades económicas encuestadas reportó afectaciones directas en sus procesos cotidianos.
Aprovechamiento de alertas y tecnología
La protección de los activos críticos, servidores y maquinaria industrial depende en gran medida de la capacidad de reacción que brindan las herramientas tecnológicas disponibles. Con información de Ciencia UNAM y registros institucionales, se destaca que el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano otorga un margen de anticipación que oscila entre los 20 y los 120 segundos.

No obstante, la vocera de la organización puntualizó que este tiempo varía sustancialmente según la ubicación del epicentro, por lo que ganar segundos exige acciones previamente ensayadas. La especialista subrayó que disponer de este margen permite suspender procesos peligrosos o salvaguardar la integridad de las personas dentro de los centros de trabajo.
Reevaluación de simulacros y continuidad
Los ejercicios de simulación dentro de las compañías no deben limitarse a medir la velocidad de desalojo, sino a detectar vulnerabilidades financieras y operativas reales. La directiva de Vase Sísmica recalcó que un simulacro exitoso es aquel que identifica fallas potenciales en las rutas o en la protección de información crítica antes de una contingencia real.
Para concluir, el análisis financiero presentado recuerda que los fenómenos geológicos representaron el 92.3% de los daños totales por desastres en el año 2017, equivalente a 80,742.5 millones de pesos. Por esta razón, la fuente institucional enfatizó que la prevención empresarial debe enfocarse en reducir la improvisación para garantizar la continuidad del negocio.
