Samsara publicó su Informe sobre el Estado de las Operaciones Conectadas (SOCO) 2026 sobre robo y pérdida de activos, Cuantificación del costo oculto de invisibilidad de activos. El reporte concluye que el robo y la pérdida de equipos no son solo un problema de costo de reemplazo: representan una fuga operativa anual de 230 millones de pesos para las organizaciones medianas que no cuentan con rastreo de activos.
El impacto en México es especialmente severo. El estudio revela que el país enfrenta el crecimiento más acelerado del robo de activos a nivel mundial: 62% de las organizaciones afirma que la frecuencia del robo de activos de alto valor ha aumentado en los últimos cinco años, por encima del promedio global.
El impacto real del equipo pequeño
La sorpresa mayor es qué tipos de activos están impulsando las pérdidas. Si bien el robo de maquinaria pesada es noticia, el 72% de esos costos operativos proviene de la desaparición de equipos pequeños valuados en menos de 170 mil pesos: herramientas, sensores, generadores y refacciones especializadas de las que las operaciones dependen a diario.

El estudio exclusivo, basado en las perspectivas de mil 500 ejecutivos financieros de los sectores de construcción, logística, servicios de campo y servicios públicos en Estados Unidos, México, Reino Unido, Irlanda, Francia, Alemania y Canadá, pone una cifra precisa a un problema que la industria ha sentido durante mucho tiempo, pero que nunca había podido cuantificar.
Consecuencias indirectas e interrupciones
A pesar de que el 71% de las grandes operaciones experimentan robos de equipos cada trimestre y el 25% de los presupuestos para equipos nuevos se destina a reemplazar lo que ha sido robado o perdido, el daño oculto es mucho más profundo. Las interrupciones de proyectos, alquileres de emergencia, mano de obra ociosa y penalizaciones por contrato agravan la pérdida directa hasta alcanzar millones de pesos en costos operativos.

En más de una cuarta parte de las organizaciones sin visibilidad en tiempo real, los empleados dedican más de 10 horas por semana a buscar equipos perdidos, lo cual reduce drásticamente la productividad. En México, el 93% de las empresas afirma que un activo crítico desaparecido causó un cierre o retraso significativo en los últimos 12 meses.
La brecha financiera y la recuperación
La brecha entre las organizaciones con y sin visibilidad de activos no es meramente operativa, es financiera. Las empresas que invierten en rastreo no solo recuperan activos más rápido, sino que previenen los costos secundarios que se acumulan mucho después de la pérdida inicial.
Estos beneficios ya se reflejan en resultados concretos en nuestro país: más de la mitad de las organizaciones presenta una reducción en cierres y retrasos de proyectos tras implementar rastreo de activos, mientras que el 36% ha logrado negociar primas de seguro más bajas gracias a la visibilidad en tiempo real.
