México avanzó en la bancarización, pero no en el uso de pagos digitales. Aunque 76.5% de los adultos tiene un producto financiero, el efectivo sigue dominando hasta en 85.2% de las compras menores.
La brecha es de uso, no de infraestructura. Herramientas como CoDi existen desde 2019, pero solo 12.8% de la población las ha utilizado; esto evidencia que el sistema aún no facilita pagos desde cuentas bancarias ni para personas ni para empresas.
El reto de la integración digital
Plataformas como DRUO buscan habilitar pagos directos desde cuentas bancarias vía domiciliación para convertir la bancarización en uso real. En México, cada vez más personas tienen acceso al sistema financiero; sin embargo, ese avance no se refleja en un uso cotidiano de los servicios digitales.

Tener una cuenta bancaria ya no es el reto principal, se trata de convertir ese acceso en hábitos de consumo y pago. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 del INEGI, el 76.5% de los adultos en el país tenía, al menos, un producto financiero.
Costos y limitaciones del sistema actual
A pesar de ello, el efectivo domina; 85.2% de la población lo usa para hacer compras menores a 500 pesos y 73.5% lo mantiene incluso en montos mayores. El sistema financiero logró incluir a millones de personas, pero no ha podido integrarlas plenamente a la economía digital.

Tener cuenta en un banco no implica poder pagar servicios en línea o automatizar cobros, porque la infraestructura sigue dependiendo de métodos de pago costosos como las tarjetas. Pagar directamente desde la cuenta elimina intermediarios, lo cual reduce los costos para los comercios y permite que los cobros sean automáticos.
El futuro de los pagos directos
Un sistema que no se usa refleja el rezago en herramientas para digitalizar pagos. El siguiente reto no es abrir más cuentas, sino lograr que esas cuentas se usen para pagar de forma efectiva y reducir la dependencia del dinero físico.
Habilitar pagos directos a través de domiciliación bancaria puede cerrar esa brecha, eliminando intermediarios y permitiendo programar pagos para tener mayor control sobre las finanzas personales.
