Mientras el mundo busca desesperadamente soluciones para frenar el cambio climático, la respuesta podría haber estado siempre en el agua, en los microorganismos más antiguos del planeta.
Bajo el liderazgo de Ramón De Hoyos, la empresa mexicana de biotecnología ALIS (Algae Innovation Solutions) ha logrado lo que parecía imposible: escalar el poder regenerativo de las microalgas para limpiar el planeta a nivel industrial.
Biotecnología mexicana para la industria global
Lo que para una fábrica es un residuo tóxico en el agua o una nube de humo negro en el aire, para la tecnología de ALIS es materia prima.

Al integrar su sistema de microalgas en los procesos de gigantes como Nestlé y Grupo Modelo, ALIS no solo está regenerando y limpiando ecosistemas; está demostrando que la biotecnología mexicana es la nueva frontera de la sostenibilidad global.
El corazón de la innovación en Monterrey
En el Rancho, ALIS La Esperanza, alejado del ruido corporativo de San Pedro Garza García en Nuevo León, el silencio no es sinónimo de inactividad.

Allí, Ramón De Hoyos y su equipo de especialistas, desarrollaron un sistema que permite que las microalgas “devoren” contaminantes del agua residual, como nitrógeno, amonio, fósforo, sales, cloruros y diversos metales, devolviendo a las empresas agua nueva regenerada, útil para su reúso en procesos y capturando toneladas de dióxido de carbono.
Impacto y visión de sostenibilidad real
Este sistema es capaz de eliminar hasta el 95% de los contaminantes del agua residual, en tiempo récord, validando la integración de esta innovación en las cadenas de valor de empresas de escala global.
“Con ALIS, el agua residual se convierte en el motor de la transformación industrial. Nuestro sistema no solo elimina contaminantes, sino que los integra como valor estratégico en la cadena de producción. El futuro de la industria es, sin duda, verde; por ello, hemos creado un ecosistema biotecnológico desde México para sustituir la incertidumbre global por una sostenibilidad real. Estamos convirtiendo a Monterrey en la capital de las microalgas en América”, finaliza Ramón De Hoyos.
