El problema de las suscripciones en México no es vender, es cobrar. El crecimiento de los modelos de suscripción en México está chocando con una limitación estructural: depender de tarjetas que fallan, vencen, requieren acción del usuario e incrementan los costos transaccionales.
Hasta 20% de los recursos en pagos se destinan a corregir rechazos, de acuerdo con McKinsey Global Payments Report. La discusión empieza a centrarse en cómo se cobra; DRUO advierte que la sostenibilidad de las suscripciones dependerá de esquemas que faciliten el proceso de pago para los usuarios, como los cobros por cuenta bancaria.
Costos operativos y márgenes financieros
La economía de la suscripción crece en México y se consolida como una fuente de ingresos recurrentes para múltiples empresas. Aunque también deja en evidencia que muchos pagos siguen dependiendo de la tarjeta de crédito o débito.

Sin embargo, sostener cobros recurrentes con tarjetas implica asumir costos que escalan con el valor del ticket, comisiones de entre 3% y 4% que, en pagos más altos comienzan a presionar el margen.
Impacto de las fallas transaccionales
“En transacciones de mil pesos, el comercio puede perder entre 30 y 40 pesos en comisión, un gasto que se acumula mes a mes”, explica Simón Pinilla, cofundador de DRUO, una plataforma de pagos que habilita cobros directos desde una cuenta bancaria.

Además, las tarjetas funcionan bien para pagos ocasionales, de montos bajos, pero no para cobros automáticos, porque dependen de validaciones, vencimientos y acciones del usuario. Esa fricción se refleja en industrias como streaming, educación en línea, membresías y software como servicio (SaaS), este último con un valor de mercado que podría alcanzar 1.48 billones de dólares en 2034, según Fortune Business Insights.
Beneficios del cobro directo bancario
“Hemos dependido tanto de la tarjeta que normalizamos no poder pagar por vencimientos o rechazos. Pero, cuando una empresa vive de cobros recurrentes, esos errores se convierten en una fuga directa de ingresos que limita su crecimiento y rentabilidad”, detalla Pinilla.

Este tipo de fallas impactan en tres frentes: ingresos, donde cada pago que no se concreta rompe la previsibilidad y presiona el flujo financiero de una empresa; y la experiencia del usuario, donde una interrupción en el cobro puede convertirse en cancelación o abandono del servicio.
