Las mujeres representan el 51% de la población en México, pero solo el 46% participa en la economía formal. El 55% de las mujeres ocupadas trabaja en la informalidad, lo que limita su crecimiento profesional.
La desigualdad también es una brecha de tiempo, pues las mujeres destinan un 200% más de horas al trabajo no remunerado. En liderazgo, solo el 36% de los puestos directivos en el país están ocupados por mujeres.
Digitalización y autonomía económica
La economía digital interactúa con las brechas generando nuevas dinámicas de acceso a mercado e ingresos. Las plataformas pueden ampliar márgenes de autonomía económica al facilitar la flexibilidad operativa.
En México, 6 de cada 10 nuevos restaurantes son fundados por mujeres, lo que muestra una inserción económica relevante. Las plataformas digitales reducen barreras como la ubicación física y los costos de expansión.

Gestión del tiempo y patrones de consumo
La digitalización funciona como herramienta logística que optimiza tiempo en contextos de responsabilidades de cuidado. El 46% de los usuarios activos en plataformas como Rappi son mujeres, reflejando su rol en la administración del hogar.
Las mujeres presentan un ticket promedio de $310, superior al promedio general, enfocándose en supermercados y farmacia. Estos datos reflejan patrones de abastecimiento planificado y gestión cotidiana.
Nuevos liderazgos y cultura laboral
Modelos laborales más flexibles pueden contribuir a ampliar la representación femenina en espacios de decisión. En Rappi México, las mujeres ocupan el 42% de los puestos de liderazgo.
La participación femenina en equipos de tecnología alcanza el 21%, mientras que en áreas administrativas llega al 60%. El impacto de estas herramientas trasciende al ingreso individual y fortalece el ecosistema productivo.
