En el marco del Día del Trabajo que se conmemora el 1 de mayo, la conversación en torno al mercado laboral en México está cambiando de forma significativa. Hoy, además de los debates sobre contratación, reducción de jornadas laborales y condiciones de trabajo, surge un nuevo factor clave: la forma en que las empresas utilizan el espacio físico para operar en un entorno cada vez más dinámico y demandante.
Este cambio ocurre en un contexto donde las ciudades, particularmente la Ciudad de México, enfrentan nuevas presiones económicas y operativas derivadas de eventos de escala global como el Mundial 2026. Se estima que la capital recibirá más de 5.5 millones de visitantes, con una demanda de alojamiento que podría alcanzar entre 180,000 y 200,000 espacios inmobiliarios, lo que anticipa un impacto directo en la dinámica urbana y en el uso del espacio.
Reactivación y demanda corporativa
En paralelo, el mercado corporativo ya muestra señales claras de reactivación. De acuerdo con el estudio de “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral” de WeWork y PageGroup, la vacancia de oficinas en la CDMX se ha reducido de 30% durante la pandemia a 20% actualmente, reflejando un regreso sostenido a los espacios físicos de trabajo.

Tan solo en 2023, la ciudad registró una absorción neta superior a 200,000 m² de oficinas, de los cuales 70,000 m² correspondieron a nuevos espacios ocupados, lo que confirma una recuperación en la demanda. Sin embargo, esta reactivación también está evidenciando nuevos retos, pues de acuerdo con WeWork y PageGroup, el 54% de los empleados percibe que existe una insuficiencia de espacios en oficinas.
Infraestructura y modelos flexibles
A esto se suman otras limitantes como la falta de infraestructura adecuada —incluyendo estacionamientos o servicios básicos (58%)— y la dificultad para trabajar en esquemas abiertos, lo que refleja una brecha entre el aumento en la demanda de presencialidad y la capacidad real de las oficinas para responder a ella.

“Hoy estamos viendo algo muy claro: las empresas sin duda siguen impulsando la convivencia en los espacios físicos, pero el modelo tradicional ya no responde a esa nueva realidad. Entre el aumento en la demanda, la presión en costos y eventos de escala global como el Mundial, el reto ya no es solo tener oficinas, sino tener la capacidad de adaptarlas en tiempo real. Por eso, los espacios flexibles se están volviendo una herramienta clave para operar con eficiencia, crecer cuando se necesita y no asumir costos innecesarios en momentos de menor demanda,” comentó Claudio Hidalgo.
Costos y estrategia operativa
En zonas premium como Polanco, los precios alcanzan hasta $4,850 USD por m², con crecimientos de hasta 10% anual en ubicaciones bien conectadas, lo que incrementa los costos operativos para las empresas y eleva la exigencia sobre la eficiencia en el uso del espacio. El fenómeno también se refleja a nivel submercado; en el sur de la ciudad, particularmente en la zona del Estadio Azteca, el submercado Periférico Sur concentra alrededor del 10% del inventario de oficinas de la CDMX.

En México, donde el trabajo está profundamente ligado a la dinámica de las ciudades, el espacio físico deja de ser un recurso operativo para convertirse en un factor estratégico que impacta directamente en la productividad, el bienestar y la competitividad de las organizaciones.
