La empresa mexicana especializada en ciberseguridad Onesec alertó sobre una nueva modalidad de fraude en la que ciberdelincuentes se hacen pasar por personal de tecnologías de la información. Esta técnica de ingeniería social ya comenzó a registrarse en diversas organizaciones dentro de México, con el objetivo de obtener acceso no autorizado a equipos y bases de datos corporativas.
Para lograr su cometido, los atacantes utilizan aplicaciones legítimas de comunicación y soporte técnico como Microsoft Teams y Quick Assist. Mediante estas plataformas, simulan situaciones de emergencia para presionar a los empleados y convencerlos de autorizar sesiones de asistencia remota sin la debida validación interna.
Incremento global y estadísticas de ataque
De acuerdo con el informe 2026 Annual Cyber Threat Report de eSentire citado por la compañía, esta clase de incidentes creció un 1,450% a escala global durante el año pasado. La estrategia delictiva combina el envío masivo de correos electrónicos con la usurpación de identidad de las mesas de ayuda, logrando un éxito operativo en el 72% de los casos analizados.

El director general de Onesec, Juan Carlos Carrillo, explicó que el propósito central de esta intrusión consiste en lograr que el usuario facilite el acceso a su computadora. Una vez dentro del sistema, el agresor puede comprometer la red interna para apropiarse de información sensible y credenciales con altos privilegios.
Modus operandi y evasión de defensas
El proceso delictivo inicia cuando los infractores generan cuentas falsas de soporte técnico para contactar a las víctimas a través de mensajería instantánea. Al ganar la confianza del colaborador, instalan herramientas de control remoto y aprovechan funciones nativas de Windows para desplazarse lateralmente sin alertar los sistemas de seguridad tradicionales.

Al no depender de código malicioso sofisticado, los intrusos logran sustraer datos hacia servicios de almacenamiento en la nube mientras operan de forma discreta. Esta problemática representa un riesgo elevado para cualquier sector económico al mimetizarse con las actividades rutinarias de las áreas tecnológicas.
Consecuencias legales y financieras
Las organizaciones que manejan información personal enfrentan repercusiones regulatorias derivadas de la legislación vigente en la materia desde 2025. La normatividad contempla sanciones que alcanzan las 320,000 UMA, equivalentes a $37.5 millones de pesos, cifra que puede duplicarse si se comprometen datos considerados sensibles.
En el ámbito financiero, un estudio de Sophos reportó que la recuperación ante un ataque de ransomware ascendió a un promedio de 1.35 millones de dólares en 2025. Asimismo, PwC México documentó que el 47% de las empresas estimó el costo de su brecha más grave entre 100,000 y 10 millones de dólares.
Impacto en empresas medianas y pequeñas
El directivo de Onesec señaló que para una compañía mediana un incidente de esta naturaleza equivale al pago de varios meses de nómina o la pérdida de su presupuesto operativo anual. En el caso de las pequeñas y medianas empresas, este tipo de golpes financieros frecuentemente deriva en el cierre definitivo del negocio.
Para mitigar estas amenazas, la organización recomendó no aceptar comunicaciones externas en plataformas de mensajería y desconfiar de solicitudes urgentes que exijan omitir advertencias de seguridad. Asimismo, la empresa enfatizó la necesidad de verificar cualquier intervención técnica a través de los canales internos establecidos por las propias instituciones.
